"En mi caso, era el yo más escondido el que viajaba y contribuía a liberarme del dolor: era como que el dolor llegaba a ser sóloo cuerpo que allí quedaba; pero, en este cuerpo que allí quedaba con su dolor, permanecía ese sentido de extremada atención y vigilancia que transformaba al yo superficial en un pólipo informático. /.../ Creo que fundamentalmente esta atención y vigilancia constantes - siempre consciente de la información que llegaba de los diversos yo - sea la expresión del ser total de la conciencia, significando así la complejidad unitaria de la experiencia, que encontraba su fundamento físico en el esatdo de "awearness" de todo el cuerpo, que se negaba incluso a cerrar los ojos a pesar del inmenso cansancio que sentían. Lo que viene a significar que el ser siempre está más allá de la conciencia misma; ¿por qué la inquietud fue la cualidad que caracterizaba al cuerpo?

/.../ Viviente unidad que se confirmaba, más allá de toda convicción anterior, en la fe que los compañeros que estaban libres darían todo de sí para ayudarnos y en la esperanza de que se expresaría la solidaridad de los hombres de buena voluntad y de las fuerzas democráticas del mundo, especialmente de los países socialistas. Nuevos fundamentos experimentados que significaban la existencia y la acción de un poder real que estaba infinitamente más allá de la violencia animal, sobre la cual el pájaro torturador fundaba sus poderes.
Este poder evocador del recuerdo activo, que enlazaba el pasado inmediato con el futuro cierto, se funda en el hecho que la potencia de la vida interiorizada es consecuencia directa del recuerdo, porque permite actuar sobre el presente con una modesta eficiencia. Y este es el sentido vital del recuerdo activo: su propulsión hacia el futuro basada en la inmediatez de su presencia. Recordar para actuar: he allí la clave del recuerdo activo".

Vuskovic, Sergio. Un viaje muy particular. Imprenta Universidad de Playa Ancha, Santiago, Chile, págs., 27, 28 y 29